THE DARK SIDE OF THE CLASS

el lado B de la clase de literatura moderna
pregúntale al profe

Anónimo ha dicho: Sabe yo no tomo ni tomaré nunca clase con usted pero su blog me agrada mucho y lo encuentro muy útil.

Serás entonces el alumno imposible al que tenga en mente cada vez que suba algo aquí.

Anónimo ha dicho: Profe ud es feliz?

Hell yeah!

Diccionario de lugares comunes, de Gustave Flaubert 

Otro gran diccionario: uno de clichés literarios.

Diccionario del Diablo, de Ambrose Bierce

Abandonado: s. y adj. El que no tiene favores que otorgar. Desprovisto de fortuna. Amigo de la verdad y el sentido común.

Abdomen: s. Templo del dios Estómago, al que rinden culto y sacrificio todos los hombres auténticos. Las mujeres sólo prestan a esta antigua fe un sentimiento vacilante. A veces ofician en su altar, de modo tibio e ineficaz, pero sin veneración real por la única deidad que los hombres verdaderamente adoran. Si la mujer manejara a su gusto el mercado mundial, nuestra especie se volvería graminívora.

Aborígenes: s. Seres de escaso mérito que entorpecen el suelo de un país recién descubierto. Pronto dejan de entorpecer; entonces, fertilizan.

Absoluto: adj. Independiente, irresponsable. Una monarquía absoluta es aquella en que el soberano hace lo que le place, siempre que él plazca a los asesinos. No quedan muchas: la mayoría han sido reemplazadas por monarquías limitadas, donde el poder del soberano para hacer el mal (y el bien) está muy restringido; o por repúblicas, donde gobierna el azar.

Abstemio: s. Persona de carácter débil, que cede a la tentación de negarse un placer. Abstemio total es el que se abstiene de todo, menos de la abstención; en especial, se abstiene de no meterse en los asuntos ajenos.

Absurdo: s. Declaración de fe en manifiesta contradicción con nuestra opiniones. Adj. Cada uno de los reproches que se hacen a este excelente diccionario.

Aburrido: adj. Dícese del que habla cuando uno quiere que escuche.

Amor: s. Insania temporaria curable mediante el matrimonio, o alejando al paciente de las influencias bajo las cuales ha contraído el mal. Esta enfermedad, como las caries y muchas otras, sólo se expande entre las razas civilizadas que viven en condiciones artificiales; las naciones bárbaras, que respiran el aire puro y comen alimentos sencillos, son inmunes a su devastación. A veces es fatal, aunque más frecuentemente para el médico que para el enfermo.

Año: s. Período de trescientos sesenta y cinco desengaños.

Aplauso: s. El eco de una tontería. Monedas con que el populacho recompensa a quienes lo hacen reír y lo devoran.

Belleza: s. Don femenino que seduce a un amante y aterra a un marido.

Bruto: s. Ver Marido.

Educación: s. Lo que revela al sabio y esconde al necio su falta de comprensión.

Irreligión: s. La más importante entre las grandes creencias de este mundo.

Lenguaje: s. Música con que encantamos las serpientes que custodian el tesoro ajeno.

Matar: v. t. Crear una vacante sin designar un sucesor.

Moda: s. Déspota a quien los sabios ridiculizan y obedecen.

Mayonesa: s. Uno de los aderezos que usan los franceses en lugar de la religión del estado.

Paciencia: s. Forma menor de la desesperación, disfrazada de virtud.

Pagano: s. Ser descarriado que incurre en la locura de adorar lo que puede ver y sentir.

Paz: s. En política internacional, época de engaño entre dos épocas de lucha.

Pereza: s. Injustificada dignidad de modales en una persona de baja categoría.

Placer: s. La forma menos detestable del tedio.

Poligamia: s. Capilla de expiación provista de varios reclinatorios penitenciales, a diferencia de la monogamia, que sólo tiene uno.

Política: s. Conflicto de intereses disfrazados de lucha de principios. Manejo de los intereses públicos en provecho privado.

Racional: adj. Desprovisto de ilusiones, salvo las que nacen de la observación, la experiencia y la reflexión.

Trabajo: s. Uno de los procesos por los que A adquiere bienes para B.

Virtudes: s. p. i. Ciertas abstenciones.

(Aquí el diccionario completo)

(Fuente: middleandoff)

Recomendaciones de libros

Algunos de ustedes me han pedido que les recomiende un libro. No sé. No sé qué recomendarles. Puedo, eso sí, recordar algunos de los libros que me han emocionado. Aquí van:

Recuerdo que entre los 18 y los 20 o 21, leí mucho a Cortázar, García Márquez y a toda esa banda del boom latinoamericano. Les recomiendo casi cualquier cosa de Cortázar. Tal vez comenzaría con los cuentos de Final del juego. De García Marquez, dos novelas breves: El coronel no tiene quien le escriba y Crónica de una muerte anunciada.

Recuerdo también que por esos años descubrí a Jorge Ibargüengoitia. Leí la novela Estas ruinas que ves y me reí tanto que le seguí hasta agotarlo. Creo que leí todo lo que escribió en tres meses. Por lo menos una vez al año releo algo suyo. Hace unos meses agarré la novela Dos crímenes y me pareció tanto o más simpática que la primera vez que la leí. Si tengo que recomendar a alguien, sería sin duda a Jorge Ibargüengoitia. Todo lo que escribió. Loquesea.

Otros escritores que rara vez desilusionan: Ray Bradbury, Kurt Vonnegut, J.D. Salinger. Y si quieren algo un poco más exquisito: Italo Calvino.

Hace como dos o tres veranos leí una novela que me entretuvo mucho: Los minutos negros, de Martín Solares. La pasé bomba leyéndola. Se la he prestado a personas disímbolas (economistas, mercadólogos, viejos, jóvenes, personas serias y personas payadas) y a todos les ha gustado mucho. Harto.

Escribo esto frente a uno de mis libreros y quiero recomendarles muchos libros más. Pero no los quiero abrumar. Dejémoslo así. Por lo menos por ahora.

Anónimo ha dicho: Profe usted estudió letras o algo así??

Estudié comunicación y natación: sadabombon.com/errancia

Lectura Neoclásica (para el jueves 28 de agosto)

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Por favor lee, antes de la clase del jueves 28 de agosto, la obra Tartufo, de Molière.

Aquí un PDF de Tartufo.

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