THE DARK SIDE OF THE CLASS

el lado B de la clase de literatura moderna
pregúntale al profe

I have the deepest affection for intellectual conversations. The ability to just sit and talk. About love, about life, about anything, about everything. To sit under the moon with all the time in the world, the full-speed train that is our lives slowing to a crawl. Bound by no obligations, barred by no human limitations. To speak without regret or fear of consequence. To talk for hours and about what’s really important in life.

Unknown

Detalle de El Nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli, 1484.

En la primera clase hablamos de que el arte hace la vida más vívida; más potente, más placentera. Observar, por ejemplo, pinturas y leer textos de distintos artistas nos motiva o nos empuja a pensar en cosas –y sentir cosas– que quizá nunca habríamos pensado o sentido por nuestra cuenta. El objetivo principal del arte es, creo, obtener placer de él, así sea emocional o mental. De eso se trata, pues.

Si es así, ¿cuál es, entonces, el placer que obtengo con El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli? Aquí va una correteada respuesta:

El cuadro de Botticelli me produce placer, primero, por el chisme. El Médici que encargó este cuadro, Lorenzo Pierfrancesco Médici, fue el mismo que patrocinaba los viajes de Américo Vespucio. En otras palabras, el dinero que sirvió para descubrir un continente es el mismo que el que sirvió para presentar –y de qué forma– la Belleza. Patrocinar el descubrimiento de América y el nacimiento de Venus: ¡viva el Médici ése!

Cuando desaparece el placer del chisme social, aparece el chisme imaginario, mucho más profundo y misterioso. En la mitología romana, Venus es la diosa que representa el amor, la belleza y la fertilidad. En la Roma Clásica, Venus es la equivalente a la griega Afrodita. «Poderosa Afrodita» diría Woody Allen, en referencia al Eros (la lujuria, no el amor) que inspira esta diosa.

Venus emerge misteriosamente del mar sobre una concha y es empujada a la playa por el soplo de unos dioses.

¡Gracias dioses!

Venus llega a la playa, da un paso al frente y una ninfa la recibe con una sábana púrpura.

«Sábana», «púrpura»: ¡ah, las esdrújulas!

Los movimientos de todos (los dioses que soplan rosas, la ninfa que tiende la sábana, el mar que va y viene, la naturaleza que evoca) son suaves y melódicos. Exquisitos.

El mito es profundo y misterioso: ¿de dónde viene la Belleza?

¡Qué importa! No sé de dónde venga, pero sí sé a dónde quiero que llegue.

Cupido, se supone, es el hijo de Venus y Marte (el dios de la guerra). Ese es justo el placer artístico que me produce este cuadro de Botticelli: yo soy Marte, Venus está dispuesta, yo quiero Cupido.

La Venus de Milo no necesita los brazos: basta con tener ese torso. La Venus de Botticelli tiene suficiente con su cuello. Incluso tiene de más. El cuello está como deforme, como sugiriendo algo. Las líneas del cuadro que se dirigen al centro, las rosas y la sábana enmarcando a Venus, el pelo rubio ondeando, la cabeza inclinada y toda la luz puesta ahí, en ese cuello salido, salaz, libidinoso.

El cuello de Venus pide algo que yo, Marte, le puedo dar: un chupetón. Y entonces el placer…

No es que una mujer sea bella, es que tú la haces bella. Y es bella contigo. Y aunque quizá, como el arte, no sirva para nada, tú la llevas contento y orgulloso: es tu belleza.

Ejercicios de estilo, de Raymond Queneau. 

Eros/ Gato (Tema/ Variaciones/ Pastiche)

[Los «ejercicios de estilo» que les mostré hoy en clase los tomé de un libro de José de la Colina llamado Libertades imaginarias. El libro está editado por Aldus. Y cómo vieron, el libro es una joya, está lleno de este tipo de juegos literarios.]

TEMA

Billet doux

Como los gatos, cuando se les pasa la mano por el lomo, levantan la cola para indicar dónde termina el gato, así tú, cuando te acaricio la espalda, levantas el culo para anunciar dónde empieza la puta.

                                                                               ~José de la Colina, Tren de historias

VARIACIONES

Estilo definitorio
Como los gatos

Como los pequeños mamíferos carnívoros, generalmente domésticos, de costumbres básicamente nocturnas y de la familia félidos, cuando les pasamos la mano a lo largo del lomo, alzan a un nivel más alto la alargada y flexible prolongación de la columna vertebral para indicar dónde tiene su fin dicho pequeño mamífero carnívoro generalmente doméstico y de costumbres nocturnas, de la misma manera tú, cuando te hago una larga y suave caricia a lo largo de tu espalda y desde los hombros hasta la región lumbar, alzas a un nivel más alto las nalgas (o el culum, según se decía en latín, o bien: el culo como ahora se le designa con notoria vulgaridad), para dar noticia del lugar de tu anatomía donde da comienzo la mujer que entrega su cuerpo para brindar mercenariamente un placer sexual a quien tal menester le pague.

Estilo sinonímico
Félida

De la misma manera en que los mininos, cuando se les acaricia el espinazo, alzan el rabo para indicar dónde termina su cuerpo, así tú, cuando te paso suavemente la mano por la espalda, elevas el nalgatorio para advertir dónde da comienzo la meretriz.

Estilo figurado
Tigrilla

Como los tigres en miniatura, cuando nuestro animal de cinco dedos se desliza por el horizonte ondulado de su lomo, levantan la antena posterior como un banderín de señales, para anunciar dónde terminan estas esfinges domésticas, así tú, cuando mi mano, como el aire, como el agua, como la luz, como la música, recorre fielmente tu bello paisaje posterior, levantas tu ojo de sombra para prevenirme de que el tierno viaje de mi tacto quíntuple no debe ir más allá de tu cuerpo de mercenaria flor del mal o de alquilable sirena de las calles.

Estilo patético
¡Eurídice perdida!

¡Oh tú, ya inalcanzable para siempre y para mi infortunio!

¡Ingrata que me has abandonado! ¡Soy tu viudo, tu príncipe destronado y proscrito, tu cantor tenebroso! He perdido mi reino porque, ay, ya nunca, nevermore, conoceré la dicha con que, a la manera como los gatos levantan la cola cuando se les pasa la mano por el lomo, indicando amablemente dónde termina el gato, levantando el preciso trasero (que, triste de mí, nunca volveré a ver ni a tocar) para anunciarme dónde comenzaba tu condición de entregada mujer pública, hoy ajena pero entonces mía, sólo mía, ¡oh, perra espartana, cruel como el hambre, la angustia o el mar!

Estilo colorido
Sonrosada felina

Como cuando a los gatos, ya sean blancos o negros o grises o pardos o rojinegros o rubios o de pelaje policromático, se les pasa la mano por el lomo, y levantan la cola para indicar dónde termina el gato, así tú, cuando te acaricio la espalda áurea y me llego con mi pálida mano hasta tus sonrosadas nalgas, insinuando luego un dedo en el azul sombrío y la florecita roja de tu posadero, levantas éste para que vea yo dónde comienza la cromática hetaira a la que el deseo, bajo la plateada luz de la blanca luna, otorga todos los matices e irisaciones como ocurre con el camaleón cuando se posa sobre un sarape de Saltillo y muere allí de extenuación multicolor, según el proverbial dicho.

Estilo hamletiano
¿Felina o fémina?

¿Qué será, bajo el imperio del deseo, más dulce a mi ansiosa e irresoluta alma?… Tal vez pasar la mano por el lomo de una gata para que levante la cola indicando hasta dónde debe llegar mi caricia… O quizá acariciar el sedoso lomo de la hermosa Ofelia hasta que, tierna cachorrilla de león dotada de la cálida leche de la ternura humana, levante sus dos lunas gemelas para decirme con tierno bramar, antes de hacer conmigo el animal de dos espaldas: «Dulce príncipe, hete aquí llegando a mi última Tule, he aquí dónde termina la tímida virgen y comienza la feroz ramera»… Pero ¿y el pañuelo? ¿El sutil pañuelo bordado que le di en prueba de mi amor? Ah, dubitativo estoy: ¿Qué o qué?

Estilo bien educado
Felina

Como los gatos, cuando se les pasa la mano por el lomo, levantan la cola para indicar dónde termina tan amable animalito, así tú, cuando te acaricio la espalda, levantas aquella parte de ésta en la que pierde su casto nombre… y, no te molestes, por favor, no me atrevería a tocarte ni con el pétalo de una rosa, pero creo que haces esos desfiguros, si me permites llamarlos así, para sugerirme que no eres precisamente un modelo de virtud, y que estás imprudentemente excitándome, lo cual, perdona que te lo diga, me parece que no se conlleva con la esmerada educación y el pudor que te han inculcado en el seno de una familia honesta.

Estilo periodístico
Detienen al temible sátiro de los autobuses foráneos

México, 4 de abril de 1999, Agencia FEFE.– Un intento de linchamiento hubo en ***, Estado de ***. Mario Martínez Menchaca, de 75 años de edad, de oficio plomero donde se soliciten sus servicios, según consta en declaración, fue sorprendido en un autobús foráneo tocando impúdicamente las partes posteriores de una señora, humilde comerciante en pollería en el mercado de la localidad, que, en defensa de su honorabilidad, pues, como luego declararía a este reportero, es pobre pero honrada, y sólo vive de su trabajo y no de su cuerpo, como igualmente consta en declaración, empezó a gritar pidiendo auxilio. El degenerado individuo, agarrado in fraganti con las manos en las masas, acto bochornoso que ya había cometido en otras ocasiones con absoluta impunidad, trató de evadir la justa ira de los otros pasajeros, pero recibió un ejemplar castigo de los susodichos, quedando a punto de morir ahí mismo bajo el efecto de la despiadada pero comprensible, si bien injustificable, golpiza, de no ser porque el conductor del vehículo paró ante un módulo policiaco cuyos ocupantes lo rescataron oportunamente. Llevado ante las autoridades municipales correspondientes, el repugnante sátiro, en evidente estado etílico, luego de exigir la presencia de un representante de los Derechos Humanos, trató de confundir a los representantes de la ley diciendo que no está bien de sus facultades mentales, viéndose en la penosa circunstancia de sufrir alucinaciones, motivo por el cual, aclarando el suceso que lo había llevado a tan lamentable situación, creyó que se encontraba en compañía de una gatita que tuvo en su pobre y triste infancia, animalito que perdió precisamente bajo las ruedas de un camión materialista. Y fue así como, para consolarse de sus miserias, dedicó sus caricias a la señora creyendo acariciar al interfecto animalito, por cierto llamada Jesusa. De nada le valió el incoherente y pueril pretexto al lujurioso delincuente y, para que no sufra de alucinaciones ni de equivocaciones fue enviado tras las rejas donde aprenderá a no andar tocando lo que no le pertenece. Bien hecho, sí señor, porque es hora ya de detener el libertinaje que, cada vez más, invade nuestra sociedad.

Estilo poema en prosa
Ella, él y un gato

Cuerpos que son astros que son constelaciones. En el instante infinito de la caricia, el tú y el yo se funden, se confunden, las almas tartamudean, el tartamudeo es diálogo y es monólogo: el monologante es el mono erótico, errático. Eros es hermafrodita. Gato observa: ojos como planetas incendiados.

Él:
—Te acaricio. Acaricio tu espalda. Larga, largamente.
Lenta, lentamente. Oh.

Ella:
—Oh, amado: qué larga, qué infinita, qué dulce es tu caricia. Oh.

—Oh.

—Oh.

(La exclamación es el verdadero discurso del amor.)

—Acaricio tu piel, la seda de tu piel, la música de tu piel, el fuego de tu piel.

—Oh sí, quiero, sí.

—Acariciar tu espalda hasta allí es tenerte toda en la mano.

—Oh sí, música y fuego y seda. Seda y fuego y música. Oh sí. Oh.

—¡Placer divino el de acariciar tu espalda hasta donde comienza la gruta de tu oscuro tesoro, tu profundo ojo de sombra!

—Oh, sí, sí, quiero. ¡Oh! ¡Sí!

Gato:
—Miau. ¡Sí, moi aussi, sí!

Pasa un ángel de silencio. (Es siempre puntual: siempre pasa a las cinco en punto de la tarde.)

Suspiros. Jadeos. Marea de cuerpos. Mareos de los cuerpos.

Él:
—Oh, cuán dulce es el misterio de la vida.

Ella:
—Amado, opino lo mismo. Oh.

Gato derrama su amoroso alegato:
—¡Mmmiiiaaauuuuuuuuuuu!

El placer de observar esas pequeñas cosas.

~Fotografía de André Kertész, 1972.

~Fotografía de André Kertész, 1972.

(Fuente: thedarksideoftheclass)

(Arte y) literatura moderna

Con ustedes…

El temario

0. El ensayo

  • Elementos, estructura y conformación del ensayo.
  • Lectura de ensayos ejemplares durante el semestre.
  • Creación de ensayos durante el semestre.

1. Barroco y Siglo de Oro

  • Contexto histórico y características culturales del Siglo de Oro español.
  • Estética Barroca y principales exponentes.

2. Neoclasicismo y Siglo de las Luces

  • Contexto histórico y características culturales del Siglo de las Luces en Francia.
  • Estética Neoclásica y principales exponentes.

3. Romanticismo

  • Contexto histórico y características culturales del Romanticismo.
  • Estética romántica y principales exponentes.

4. Realismo y Naturalismo

  • Contexto histórico y características culturales de la Revolución Industrial.
  • Diferencia entre Realismo y Naturalismo.
  • Estética realista y principales exponentes.


«Libro oficial» (sólo para los bilingües)

Gomís, A. Villanueva, M. y Barajas, F. Literatura universal. Ed. Mac Millan. México, 2012.


Calificación bilingües

Parcial
Tareas y actividades en clase: 25%
Controles de lectura: 20%
Ensayo: 25%
Examen: 30%

Final
Parciales 1 y 2: 40%
Miniparcial: 10%
Ensayo: 25%
Examen: 25%


Calificación multiculturales

Parcial
Tareas y actividades en clase: 30%
Controles de lectura: 20%
Ensayo: 25%
Examen: 25%

Final
Parciales 1 y 2: 60%
Miniparcial: 10%
Feria de arte: 30%


Fechas importantes

  • Martes 9 de septiembre: entrega del primer ensayo parcial.
  • Jueves 11 de septiembre: primer examen parcial.
  • Jueves 23 de octubre: entrega del segundo ensayo parcial.
  • Martes 28 de octubre: segundo examen parcial.
  • Sábado 1 de noviembre: viaje a museos en el DF (sólo multiculturales).
  • Viernes 28 de noviembre: «Feria de arte» (sólo multiculturales).


¿Cómo califico?

• La asistencia es parte de la calificación (escuchar y participar es parte de las actividades en clase); si por cualquier motivo faltas a una clase, repórtate a la siguiente para que te deje un pequeño trabajo y no pierdas puntos en tu calificación.

• Salvo contadas excepciones, las comprobaciones de lectura serán orales. Elegiré «al azar» a dos, tres, cinco estudiantes para que respondan dos preguntas y comprueben su lectura. Los estudiantes elegidos («muchos son los llamados, pocos los elegidos») se podrán sacar 0, 50 o 100 en su comprobación de lectura; los demás se sacarán 100 (los que falten y sean elegidos se sacarán 0 y deberán consultar el punto anterior).

• En los ensayos parciales calificaré tres cosas: el planteamiento de una idea central (la enunciación de una tesis), el tratamiento de dicha idea (la comprobación de la tesis a partir de argumentos y ejemplos textuales) y la claridad de la interpretación (utilizar un lenguaje claro, sencillo, ordenado, verídico, específico y relevante).

• En los exámenes evaluaré principalmente una sola cosa: su memoria, es decir, su capacidad para recordar y relacionar conceptos, autores y obras literarias. Prácticamente todas las preguntas de los exámenes estarán basadas en lo que digo en clase y en su «libro oficial».

• Cualquier trabajo con más de 10 faltas ortográficas (incluyendo los errores de dedo o de conciencia o de frenesí), no será calificado. Lo mismo le sucederá a los trabajos sin citas y/o referencias bibliográficas (y/o webgráficas, o cómo se diga).

• Tanto en las clases como en las tareas y los ensayos, aprecio de sobre manera el sentido del humor, la sinceridad intelectual y la precisión lingüística; si escribes con cierta gracia y franqueza y si leo que te preocupas por las palabras y el lenguaje, serás recompensado.

Párvulo: ¡conozca a su profe!

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De niño, mi mamá me dijo que aprovechara todas las oportunidades que se me presentaran. Fui (y soy) un pésimo estudiante, pero esa lección me quedó clarísima: aprovecho todas las oportunidades que se me presentan para burlarme. Sobre todo de mí mismo. El buen humor –el agudo y certero, el que permanece después de la risa, el que tiempo después sigue provocando una que otra mueca o sonrisa– es siempre autorreflexivo.

El sentido del humor, pues, me parece importantísimo, por momentos vital.

No soy un humorista, pero sí intento que todo me parezca extravagante y me dé un poco de risa. Por ejemplo, ayer me imaginé que éste sería yo intentando dar mi primera clase:

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Y que así estarían mis alumnos:

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Quizá.

(Acá entre nos, lo que más espero de mis alumnos es que un día uno de ellos me pregunte la ya clásica «profe, ¿es muéranse o muéransen» y que yo conteste «¡pues muéranse!», y que todos se tiren al suelo mientras alguien graba el chistorete y luego lo suba al Vine y luego al Face y se vuelva viral y nos volvamos todos patéticamente famosos y olé.)

Lo que quiero decir con todo esto es que me gusta encontrarme extraño y reírme. Si un día en clase me burlo –sepa la bola por qué– de los potosinos, no crean que tengo algo contra los potosinos. ¡Yo mismo soy potosino! Tengo, claro, muchas cosas contra mí mismo, pero ése no es el chiste, sino el chiste mismo. Para decirlo en pocas palabras: la risa es algo serio.

Y la literatura también: la literatura es un juego serio. Conviene creer que la literatura –y en realidad todo el arte– no tiene nada que ver con la realidad extramental. Ya lo veremos.

Por lo pronto, me gusta leer y me gusta discutir. Es decir, me gusta dar clases de literatura. Es de las cosas que más me gustan. Tanto, que una vez terminé dando un taller de literatura en una cárcel. No fue tan chistoso.

Además de dar clases, escribo y edito. Por ejemplo, escribí este libro sobre los vinos y viñedos de la región. Y aquí algunas otras cosas que escribí para una revista que fundé y edité por casi cuatro años.

Por muchos años fui nadador de alto rendimiento, de esos que nadan seis horas al día e intentan ir a las Olimpiadas. No fui a las Olimpiadas. Me quedé a medio segundo. Eso tampoco fue tan chistoso.

¿Qué más? Aquí la música que escucho. Y acá algunas fotos que he tomado.

Pueden decirme «profesor», «maestro», «maistro», «míster», «hey, tú», «oyes», «ssshht», etcétera. Pero
por favor
nunca
me digan
«Miss».

Gracias.

Uno –me aventuro– es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es una suma mermada por infinitas restas.

Sergio Pitol

The dark side of the class

Supongo que es obvio, pero siempre está bien repetirlo a modo de escarnio: el BlackBoard apesta. Y apesta tanto que nos tuvimos que salir de ahí. Ahora estamos aquí, en un Tumblr –que no es lo máximo, pero sirve, y bien, para los objetivos de esta materia.

Este es el lado B de la clase de literatura moderna, el sitio alternativo del curso, el lugar donde pondré todo lo que no cupo en las tres horas de clase que tenemos a la semana: reflexiones, críticas, notas al margen y cosas que no tienen nada que ver con el «programa oficial» de la materia.

Si tienes alguna duda, queja o sugerencia, puedes comentar ahí arriba donde dice «ask» (no necesitas tener un Tumblr para leer o comentar aquí). Me puedes también mandar un mail: delagarmadelarosa@gmail.com. O entrar al tuister y mandarme un tuist: @EdelaGdelaR.

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